Floración

por Marta van Tartwijk

Deseo desvestirme

hasta arrancarme la piel

para exponer a la claridad

estas carnes rosadas y blandas

desparramar estas vísceras sanguinolientas

sobre los eléctricos musgos húmedos

Mis pelos negros son el sol

tus manos también

estas venas transparentes

se me confunden con el río

Espejitos de primavera

en el balde de agua

los collarcitos de corales

resbalan suave por tu nuca

mis labios son dos orugas

que se deslizan carnosas

sobre la aguja de pino

Tras el polvo blanquecino

el ojo acuoso del carnero

se abre y se cierra

inundado de moscas

el vientre de la perra preñada

se tensa vibrante

sobre las piedras calientes

el gato se eriza

con las yemas de tus dedos

los higos también

hay que comerlos maduros

mi amor

La boca florecerá exuberante

como una orquídea

mi lengua se desdoblará

sin fuerza sobre la hierba

chorritos oscuros de mora

gotean por las comisuras

mi barbilla se alargará hacia la luz

como los pistilos de los almendros erectos

hacia el celeste cegador del cielo

Las trenzas te caen

silenciosas por la espalda

sobre la camisa estampada

hundes la mano

en un cajón de cerezas

tus dedos abiertos rojo sangre

la brisa baña este cuerpo poroso

que se fundirá sobre los helechos

y se pudrirá en este olor a rosas

La flor amarilla está atrapada entre tus dientes

la gallina negra sigue viniendo todas las mañanas

las ratas chillan en las penumbras azules

el hibisco morirá si sigue a la sombra

mis babas son mi estanque

¿ves?