Permanecer en Los dones previsibles

por María Olivia Eguiguren

La fijación por un libro en pdf a partir de un solo poema, repetir y repetir los tres primeros versos hasta el cansancio. Transcribirte un poema en un correo como dedicatoria. De ahí en adelante tenerlo bajo la manga, siempre en mente, siempre presente. Piratear ediciones para los cumpleaños, como si fuera una devota. Testigo de Stella, predicando su palabra. Comprar por fin la antología, a lo único que pude acceder porque el poemario solo es inexistente – o impagable, al menos-. La lectura fijada y porfiada, temer leerla tanto y terminar impostando la voz que no es propia. Dejarle flores en la tumba para el cumpleaños. Coser sus versos para enmarcarlos.

*Sobre la lectura perseverante de Los dones previsibles de Stella Díaz Varín (1992), Editorial Cuarto Propio.