La Recoleta

por Catalina Insúa

qué aburrido es hablar con gente a la que no le divierte hablar de calles
todavía me acuerdo la sensación de aprender que Jujuy es Pueyrredón,
que en avenida La Plata las calles también cambian de nombre,
me recuerdo nombrando como un juego las calles que rodean al Parque Chacabuco
como si se completara en mi cerebro un tetris infinito
camino por Defensa hasta pasar al menos San Juan
después de plaza Dorrego voy a doblar a la izquierda hacia 9 de Julio
prefiero tomarme a esa altura el colectivo
para volver a las tierras de Alvear, esa tierra insulsa
que algunos dirán que se parece a París
por no querer admitir que se parece a Buenos Aires
me encuentro con mi papá en la puerta del Patio Bullrich
y hacemos un tour por la antigua oligarquía
mucho más interesante que la de ahora
acá vivía Peralta Ramos
acá Bioy
acá Zulemita
¿y en el medio qué pasó?
acá vive Graciela Alfano
acá, Fito Páez
frenamos en la plaza que envuelve
a la embajada de Francia
nos sentamos en un banco, somos
él, el vagabundo, y yo
no hay transeúntes paseando por Recoleta
mis vecinos no pasean, no aprovechan
la belleza
mientras, yo
vivo desesperada
buscando la esencia
de un barrio sin esencia,
festejo ilusa algún comentario con el kiosquero
que indique
que nos conocemos,
y reconocemos
que nos une el hecho de que para ambos el tiempo pasa por el mismo lugar